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Reverencia al adiós
No hay palabras de piedras en la clave de sol
ni en las contradicciones de los almácigos .
No es conveniente animarse a decir adiòs.
Ya hemos sumado las mordidas que envejecen
y justo serà descansar de los jadeos urgentes .
En la sala de espera de la noche
una tarde de lluvia dije buenos dìas .
Asì uno nace al revès de los andrajos
y se apuesta una lucha,
y se hincha de luchas
toda llena de lluvia,de noche,
de soledades en astucia y uay
que te comen hasta el despertar .=
No defino el final del adiós.
Tengo un amigo en San Antonio ,
una hija aùn sin decapitar
y dos perras que le ladran al réquiem
para envejecer juntos .
Esta tardecita de enero
estàn buenos los pimientos de Calahorra
y el Este con su tormenta que amaga
una mirada de quizás .
Aùn tengo viajes pendientes
a la caricatura de la rabia,
donde tomarè café
y algo màs
con el verdugo de los tiempos perdidos .
La vida es zarandanga
para que te toque aquel y te lleve èste .=
En la próxima risa soltarè tamboriles sin rutina
y me beberè toda el agua que dejaron los ahogados .
Los que partieron no de muerte natural.
Esas cicatrices que dejan los compadres
cuando se ponen corbata
y se peinan y depilan los adioses
y se olvidan que algún dìa juntos
amamos la revolución en alza .
Estoy vinculado con las palomas de los entretechos
para no decir adiós .
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